Tú grandioso Saturno, hijo del Cielo y de la Tierra
Tú que te personificaste con el paso del tiempo y la abundancia. Oh Saturno que hiciste desaparecer en ti toda bondad para dejar paso a la voracidad.
A tí llegó el egoísmo, a ti que te ganaron tus ganas de poder.
Oh saturno tú que destruiste a la sangre de tu sangre sin mirar más haya.
Tú que eres capaz de controlar el universo y ponértelo a tus pies.
Que eres capaz de lanzar rayos demostrando toda tu fuerza y poder.
Tú que gozas de tantos privilegios en tu figura, que tiene toda una riqueza
Tú que tienes a todo el mundo bajo tu grandeza, capaz de controlar tanto a hombres dioses ya criaturas del inframundo. Hasta el propio Dios de la guerra se muestra ante sí, con miedo.
Oh Saturno a tus pies estoy, muéstrame todos tus poderes. Dotame con fertilidad para que pueda llenar los campos de trigo como tu con tu grandeza lo haces.
Te invoco en la saturnalia y me muestro ante tus pies gran Saturno.

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